Revista Ingenieros 2026

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Un futuro variable, Sergio Contreras, director Revista Ingenieros

Revista Ingenieros 12 mayo 2026

«Existe hoy, una imperiosa necesidad de reordenar y organizar la actividad del mundo de manera que los procesos productivos, vitales para el crecimiento económico, no constituyan una amenaza intrínseca para nuestro sistema de vida».

Sergio Contreras, director revista del Colegio de Ingenieros.

Hoy han pasado algunos años y hemos guardado silencio durante este tiempo. Pero solo estábamos cumpliendo una etapa revitalizando nuestro espíritu porque la voz de la ingeniería no termina en los tiempos de oscuridad. Así renacemos con este nuevo número de INGENIEROS, el 225, que entregamos a los socios de nuestro Colegio para reabrir un diálogo necesario.

La ciencia y la técnica, así como la vida son variables y esto ha permitido a la humanidad crear una red de vías de evolución que, si bien responden al espíritu del ser humano, nos ha llevado a estados que quizás hace unos siglos atrás no hubiésemos imaginado. Por este motivo hoy nos enfrentamos al inquietante desafío que representa la Inteligencia Artificial, la cual hace cincuenta años era negada con fuerza y que la investigación y la implementación de tecnologías de avanzada nos enfrenta hoy a esta derivación del ser humano que con seguridad nos hará cambiar los hechos más significativos de la sociedad y el desarrollo futuro. La ingeniería debe de encarar y resolver técnicamente, a lo menos en parte, esta gran disyuntiva que representa para la humanidad un cambio quizás definitivo.

En este cambio, la visión y desarrollo económico es especialmente relevante para la sociedad, dado que solamente en un marco adecuado es posible lograr una real implementación de la tecnología necesaria en la cual se basa esta evolución, la que se ha planteado como un desafío necesario para la humanidad. El adecuado manejo de las variables económicas debe llevarnos a plantear y resolver un paradigma que establezca un efectivo camino a través de la ingeniería.

Muchas son las amenazas que se han gestado en los últimos tiempos, posteriores a la primera revolución industrial, la que comenzó un período en el cual la humanidad ha buscado afanosamente el bienestar del ser humano. Pero, a su vez, este afán también ha gestado unos de los mayores desafíos que hoy debemos resolver para nuestra supervivencia.

Existe hoy, una imperiosa necesidad de reordenar y organizar la actividad del mundo de manera que los procesos productivos, vitales para el crecimiento económico, no constituyan una amenaza intrínseca para nuestro sistema de vida. Para lograrlo, debemos trabajar no solamente con las herramientas que nos entrega la técnica, sino también con un enfoque profundo que comprenda las necesidades del hombre y el peligro que encierra su satisfacción indiscriminada. Por lo tanto, es mandatorio que la ingeniería del futuro recorra sus caminos apoyada en nuevas habilidades, sin dejar de lado las tradicionales con las cuales ha entregado su capacidad y modelamiento del futuro.

Por estos motivos nuestro interés, en su fundamento, reside en resolver los problemas inmediatos de la sociedad, en especial los de nuestro país y entre ellos están los requerimientos hídricos, dado que la distribución natural de aguas representa un problema de gravedad para el país, y establece requerimientos urgentes de infraestructura pública. Chile es un país que tiene una geografía compleja y, por lo tanto, la tarea de planificar su infraestructura presenta mayores dificultades a quienes han de diseñar las políticas públicas acordes con esa realidad, a su capacidad económica y, en general, a las necesidades de un país que necesita recobrar su pujanza para generar el bienestar que sus habitantes.

También en sus construcciones, el país necesita contar con una capacidad resiliente muy bien definida, lo cual implica un alto nivel de seguridad de ellas, el que se logra a través de normativas técnicas claras y oportunas, que permitan realizar diseños efectivos. Chile sufre embates de una naturaleza que en algunos casos puede llegar a ser altamente destructiva, por este motivo debemos ser capaces de crear una institucionalidad robusta, complementaria con la que existe, con un irrestricto y real apoyo del estado de manera que su acción sea efectiva.

El cambio climático ha establecido en el mundo una realidad que nos parece extrema y a veces irreal creando desafíos que debemos resolver con urgencia. Este hecho nos obliga a planificar sistemas, procesos productivos y obras que mantengan un equilibrio de manera que se puedan sostener sin alterar los ecosistemas y aseguren una sostenibilidad de ellos.

Los procesos mineros en Chile constituyen una línea central de producción. No podemos dejar de lado el hecho de que la principal producción industrial del país descansa en la extracción y tratamiento de minerales, es por ello que se requiere el avance de nuevas tecnologías que mejoren estos procesos, haciendo más eficiente la producción. Entre ellos el litio, un mineral que ha captado la atención del mundo por su capacidad de almacenar energía, requiere una dedicación prioritaria en la investigación aplicada en esta área.

La ingeniería abarca también otras áreas que definen su evolución. Estas áreas parecen estar un poco más lejanas, pero son fundamentales y, por lo tanto, constituyen un marco de acción que necesitamos tener en cuenta para incentivar su evolución, porque así podremos definir de mejor manera la estructura productiva del país.

Adicionalmente, debemos considerar el apoyo a los procesos productivos que representan la industria aeronáutica, a la cual la ingeniería ha hecho aportes de gran relevancia desde la fabricación de aviones hasta el desarrollo de una industria de apoyo a la actividad aérea nacional, la cual hoy es indispensable para el país. De la misma manera le debemos atención a la investigación de los procesos biotecnológicos que nos entregan claves fundamentales para la generación de innumerables técnicas que representarán herramientas indispensables para la ingeniería del futuro.

Por estos motivos, los ingenieros miramos nuestro futuro con una confianza que, aunque parezca hoy desmedida, ella solamente refleja el ethos de un trabajo que realizamos de manera callada y laboriosa para poder entregar un aporte necesario y de alta calidad la sociedad.

Los ingenieros chilenos, reunidos en el Colegio de Ingenieros, mejoramos nuestra contribución a nuestro medio generando un hilo conductor que dota a nuestra profesión de una capacidad tenaz y permanente.

Así, el ejercicio de la ingeniería no es solamente un quehacer trivial, sino más bien una convicción ética y, por lo tanto, es una manera de vivir con intensidad y rigor moral.

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