Hernán de Solminihac, presidente del Colegio de Ingenieros de Chile
El Colegio de Ingenieros de Chile, debe seguir siendo un referente técnico y gremial, un espacio de diálogo transversal y una comunidad que forma, convoca y orienta. Ese ha sido nuestro espíritu y esa es la invitación para el futuro: poner la ingeniería al servicio del desarrollo del país, con rigor, responsabilidad, ética y visión de largo plazo.
Al presentar esta nueva edición de la Revista del Colegio de Ingenieros de Chile, lo hago con un profundo sentido de gratitud y responsabilidad. Gratitud por el trabajo colectivo realizado durante estos casi cuatro años de gestión y, responsabilidad por el momento país que enfrentamos, por el rol que la ingeniería está llamada a seguir cumpliendo en los años que vienen.
Durante este periodo, el Colegio se consolidó como un espacio de encuentro para ingenieras e ingenieros comprometidos con el desarrollo del país, influyendo en el debate de políticas públicas, aportando al mundo empresarial y fortaleciendo la formación académica de la ingeniería. Al mismo tiempo, se avanzó decididamente en la construcción de una red nacional e internacional de profesionales, fomentando el vínculo entre colegas, el trabajo colaborativo y el sentido de pertenencia gremial.
La gestión también puso énfasis en fortalecer el vínculo con nuestros socios. Los resultados son alentadores: tenemos representatividad en todas las regiones del país, aumentó de manera sostenida la participación de mujeres, se incorporaron más profesionales de regiones y las nuevas generaciones comenzaron a integrarse con mayor fuerza al Colegio. En paralelo, se logró un crecimiento significativo en el número de socios activos, lo que permite dar mayor solidez a nuestra organización y proyectar su trabajo en el largo plazo.
En el ámbito interno y externo, se fortaleció la presencia del Colegio en el debate público y en los medios, incrementando la participación de 9 a 25 Consejos de la Sociedad Civil a lo largo del país, se modernizaron los canales digitales y se amplió de manera relevante nuestra comunidad en plataformas digitales. Asimismo, se revitalizó la política de premios y distinciones, dando continuidad a reconocimientos tradicionales e incorporando nuevas categorías que destacan la trayectoria gremial, el aporte a la educación de la ingeniería, los recién egresados que se destaquen, además de su rendimiento académico, como profesionales integrales y el rol público de la profesión. Estos reconocimientos reflejan nuestra convicción, de que la ingeniería no es solo excelencia técnica, sino también ética, vocación de servicio y compromiso con el país. Además, avanzamos significativamente en la homogeneización de la administración de las zonales.
Como toda organización, todavía tenemos desafíos pendientes, como el aumento significativo de socios activos y el mayor impacto en las políticas públicas, que ayuden al desarrollo de nuestro país desde todas las regiones. Mirando hacia adelante, la ingeniería enfrenta un desafío mayor. Chile vive un momento en que las brechas entre diagnóstico y ejecución se han vuelto evidentes.
Tenemos conocimiento, proyectos y talento, pero enfrentamos dificultades para concretar, coordinar y sostener decisiones en el tiempo. En ese contexto, la mirada de la ingeniería es más necesaria que nunca.

Desde la ingeniería, el desarrollo concibe sistemas integrados que requieren planificación, diseño riguroso, buena gestión y operación, evaluación permanente y visión de largo plazo. Infraestructura, energía, minería, agua, ciudades, tecnología, el espacio y cambio climático, exigen soluciones que combinen técnica, diálogo social y responsabilidad pública.
El país necesita recuperar su capacidad de ejecutar y, la ingeniería tiene un rol central en ese desafío: aportar evidencia, ordenar decisiones complejas, reducir incertidumbre y traducir aspiraciones sociales en soluciones viables y sostenibles. Pero, ese aporte solo es posible si se ejerce con ética, con sentido público y con una comprensión profunda de los territorios y las personas.
El Colegio de Ingenieros de Chile, debe seguir siendo un referente técnico y gremial, un espacio de diálogo transversal y una comunidad que forma, convoca y orienta. Ese ha sido nuestro espíritu y esa es la invitación para el futuro: poner la ingeniería al servicio del desarrollo del país, con rigor, responsabilidad, ética y visión de largo plazo.
Agradezco sinceramente a todos quienes han sido parte de este camino —comité ejecutivo, consejeros, comisiones, zonales, especialidades, socios y administración— y los invito a seguir construyendo juntos un Colegio fuerte, influyente y comprometido con Chile.