Antofagasta en Órbita
El proyecto que busca llevar la vigilancia climática regional al espacio.
La Región de Antofagasta se prepara para dar un salto inédito en ciencia y tecnología. El proyecto Antofagasta en Órbita propone diseñar, validar y lanzar el primer satélite regional de Chile, un CubeSat enfocado en monitoreo ambiental, gestión territorial y desarrollo científico. La iniciativa surge en un contexto marcado por la presión del cambio climático, la expansión urbana y la necesidad de contar con información geoespacial actualizada para la toma de decisiones públicas. Este satélite, concebido desde y para el territorio, busca generar imágenes multiespectrales y datos físicos clave que permitan vigilar humedales, zonas de riesgo, actividades productivas y fenómenos ambientales propios de una región desértica y altamente dinámica.
La propuesta integra ingeniería local, formación de capital humano y transferencia tecnológica, con el objetivo de fortalecer la autonomía regional en observación satelital y planificación territorial. El proyecto representa una innovación relevante en el ecosistema científico chileno. Construye y pone en órbita un satélite, mientras instala capacidades tecnológicas permanentes en la región. En esa línea, el ingeniero aeronáutico Hernán Tello, uno de los impulsores de la iniciativa, explica que la propuesta busca generar cultura espacial y oportunidades para las nuevas generaciones: “la idea es generar todo un proyecto que genere cultura, genere transferencia tecnológica, genere carreras, inspiración, y también ayude de alguna forma a nivel político para avanzar en una estrategia de desarrollo”, nos dice el experto.
El CubeSat tendrá una arquitectura técnica adaptada a las necesidades climáticas y territoriales del norte de Chile. Entre sus aplicaciones se considera el monitoreo del estrés hídrico, la cobertura vegetal, la expansión urbana y la detección de estructuras territoriales críticas. Estas capacidades permitirán mejorar la planificación urbana, la gestión del riesgo y la fiscalización ambiental mediante datos propios, reduciendo la dependencia de plataformas internacionales o servicios privados. El satélite será equipado con sensores ópticos multiespectrales que captarán información en distintas longitudes de onda. Esta tecnología permite analizar variables invisibles al ojo humano, fundamentales para evaluar la salud de ecosistemas o la disponibilidad de recursos hídricos.
Según Tello, “la misión fundamental es la percepción remota y para eso nosotros estamos equipando el satélite con una cámara que es multispectral. Esto permite justamente tener datos útiles para poder monitorear cuerpos de agua”, explica. La iniciativa contempla cinco fases principales que incluyen diseño conceptual, integración y pruebas en tierra, simulación de datos territoriales, logística de lanzamiento y sostenibilidad tecnológica posterior. En conjunto, estas etapas buscan garantizar que el sistema satelital funcione bajo condiciones espaciales reales y que su operación pueda ser transferida a actores regionales.
Formación, innovación y desarrollo regional
“Uno de los ejes centrales del proyecto es la formación de profesionales y estudiantes en tecnologías espaciales. La convocatoria para integrar equipos de trabajo busca involucrar a jóvenes de distintas provincias de la región, promoviendo vocaciones científicas y técnicas”, cuenta Tello, dando énfasis a que el objetivo de este proyecto es que los participantes puedan decir en el futuro: “yo trabajé en este primer satélite regional”. El proyecto también busca fortalecer la investigación aplicada en áreas como teledetección, ciencia de datos, ingeniería aeroespacial y modelación climática. Se espera que los datos generados permitan desarrollar tesis, publicaciones científicas y nuevas metodologías replicables en otras regiones del país, consolidando un laboratorio vivo de innovación tecnológica.



Los beneficiarios directos incluyen servicios públicos regionales como SENAPRED, SEREMI de Medio Ambiente, SAG o gobiernos locales, que podrán acceder a información satelital con mayor frecuencia y pertinencia territorial. Esto facilitará la detección temprana de riesgos naturales, la fiscalización ambiental y el monitoreo de asentamientos en zonas vulnerables. Indirectamente, la ciudadanía también se verá favorecida mediante mejores sistemas de alerta, planificación urbana más eficiente y mayor protección de ecosistemas frágiles. Además, el proyecto contempla actividades de vinculación con comunidades educativas, agricultores y organizaciones territoriales, promoviendo el uso abierto y comprensible de los datos generados.
Una proyección estratégica hacia el futuro El lanzamiento del satélite está previsto para finales de 2027 o inicios de 2028, marcando el inicio de una nueva etapa para el desarrollo aeroespacial regional. Más allá del hito tecnológico, la iniciativa busca posicionar a Antofagasta como un polo emergente de innovación satelital y contribuir al fortalecimiento de la soberanía tecnológica nacional. En ese horizonte, el proyecto Antofagasta en Órbita propone observar el territorio desde el espacio y plantea una transformación cultural, científica y productiva, en la que las regiones se convierten en protagonistas del desarrollo tecnológico del país.